Bodega Benegas

En 1883, el bisabuelo de Federico Benegas Lynch, Don Tiburcio Benegas fundó la bodega “El Trapiche”. Frente a la crisis económica que atravesaba la provincia, que era productora de alfalfa y de trigo, Don Tiburcio tenía la visión de que Mendoza debía ser un gran productor de vinos finos a nivel mundial (hasta ese momento durante el siglo XIX hubieron entre 500 y 2.000 has de viña plantadas) y no solo se enfoca en su proyecto, sino también alienta a que otros productores incorporen nuevas técnicas y planten variedades finas repartiendo las estacas que había traído de Francia a todo aquel que quisiera plantar vides. Así Don Tiburcio se convierte en una de las personalidades mas importantes de la vitivinicultura de América del siglo XIX junto a Agoston Haraszthy en California y Silvestre Ochagavia en Chile.

A principios de la década del `70 al estar la industria vitivinícola argentina inmersa en una crisis los accionistas que controlaban la compañía familiar Benegas Hnos decide la disolución de El Trapiche, y se venden todos los activos por separado: marcas, viñedos, se demuele la bodega y se vende loteada.

Federico se crio acompañando a su padre en la elaboración de vinos en El Trapiche. Tras la disolución de la empresa, se va a vivir a Buenos Aires. Pero su pasión por Mendoza y por el vino hizo que regresara en busca de recuperar el legado familiar. Así es como en 1999 tiene la oportunidad de comprar Finca Libertad, un antiguo viñedo plantado por su bisabuelo Don Tiburcio, la que resulta la base del proyecto para volver a producir vinos de excelencia, los vinos BENEGAS. Dos años mas tarde compra una antigua bodega ubicada en Luján de Cuyo, la que restaura completamente siguiendo la arquitectura del siglo XIX e incorporando la mas moderna tecnología.

En el año 2000 se realiza la primera cosecha que se comercializa bajo el nombre de Bodega Benegas.